1. Contexto histórico-artístico.


1.1 Origen


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Las miniaturas medievales tienen su origen en las pequeñas ilustraciones que se realizaban en los libros, cuya representación más antigua, se encuentra en el "Libro de los Muertos" en el 2000 a.c. en Egipto. Su utilización permitía amenizar e ilustrar la lectura de los manuscritos, y en el caso concreto del "Libro de los Muertos" indicaba cómo debían ser los rituales de embalsamamiento de los cuerpos de los faraones.
El auge de estas representaciones pictóricas se centró durante los siglos XI al XV, en el XVI su representación disminuyó ya que el nacimiento de la imprenta le restó importancia a estas ilustraciones. Lo que quiere decir que se manifestó durante un largo periodo de tiempo agrupando varios estilos artísticos a los que se fue adaptando variando los temas de las composiciones, así encontramos miniaturas durante el periodo románico, gótico (con ilustraciones de carácter sacro) e incluso durante el Renacimiento o la Edad Moderna (con temas más civiles).


Normalmente se encontraban en los márgenes de las páginas de los manuscritos, pequeños motivos ornamentales que ilustraban el texto. Los más importantes sin duda eran las letras capitales al comienzo de los textos, aunque también se utilizaban para separar párrafos. Solían tener apariencia de formas arquitectónicas, pero también eran utilizados motivos naturales, como haces de hojas o tallos de enredaderas, que rodeaban los márgenes del texto o subrayaban los títulos.

El término miniatura deriva del minium, un óxido de plomo de color rojo que se utilizaba como componente fundamental para fabricar la tinta. Se comenzó a emplear para la iluminación de los códices manuscritos en letras capitales, márgenes y, posteriormente, con la evolución de la ilustración medieval, en representaciones de gran colorido y complejas composiciones.

Los grandes nombres del arte de las miniaturas y los libros ilustrados son: Jean de Poucelle, Jaquemart de Hesdin o los hermanos Limbourg; y pintores toscanos como Simone Martini y otros. Durante la etapa de la pintura gótica, los libros son obras que facilitan el intercambio cultural y consecuentemente la difusión de las corrientes artísticas por las Cortes y otros centros artísticos de toda Europa. Son justamente destacados libros como el Breviario de Felipe el Hermoso, el Salterio de San Luis, el Salterio de la Reina Mary y, muy especialmente, el libro de Las muy Ricas Horas del Duque de Berry de los hermanos Limbourg, conservado en el Museo Conde de Chantilly (Francia). En España, los manuscritos ilustrados más antiguos datan del siglo XI en el primer Románico; son la Biblia de Ripoll procedente del Monasterio de Ripoll y la Biblia de San Pedro de Roda procedente del antiguo Monasterio de San Pedro de Roda.


2. Miniaturas medievales: concepto y características generales.


2.1 ¿Qué son las miniaturas medievales?

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Ejemplo de miniatura:Liber Ruralium Commodorum. Crescenzi

Las miniaturas medievales son representaciones gráficas de gran colorido que ilustraban los libros en la Edad Media.

Además de caracterizarse por el uso de una gran variedad de colores, también reflejan la realidad en dos dimensiones: los personajes, lugares, objetos… todo lo representado, lo está de forma plana, sin cuerpo, pero cargado de un gran simbolismo que variará dependiendo de la época y cultura. Su nombre puede llevarnos a un equívoco: no son pequeñas ilustraciones sino que reciben ese nombre debido al uso del minio como pigmento que se utilizaba para las representaciones gráficas.

Las miniaturas ilustraban los textos, que eran enviados a los miniaturistas, ilustradores o iluminadores para dibujar en ellos. Estas representaciones no cumplían una mera labor estética, sino que se convirtieron en indispensables para comprender los textos en los que se ubicaban, sobre todo en el ámbito científico, incluso para localizar párrafos de la obra que estaban relacionados con los dibujos (podemos encontrar una funcionalidad de las imágenes en el arte primitivo, donde las imágenes eran utilizadas con fines mágicos). Estos manuscritos eran muy voluminosos, estaban realizados sobre pergaminos que posteriormente eran cosidos entre sí, se les añadían unas tapas duras que, normalmente, estaban decordas con metales preciosos. Para realizar un manuscrito ilustrado (o iluminado, como se les denominó), se precisaba de gran tiempo. para su adquisición, era indispensable tener cierto nivel económico e intelectual.

La mayoría de manuscritos de la Edad Media tuvo su origen en los monasterios cristianos; esta es una de las causas por la que la mayoría de las personas no tuvo acceso a ellos (además de la analfabetización ya nombrada con anterioridad) que se realizaban en el ámbito religioso. Poco a poco esto fue cambiando y otros grupos comenzaron a tener libros, a usarlos, pero esto no tendría una especial relevancia hasta el siglo XII. La iluminación de estos libros fue el movimiento artístico más importante hasta el siglo XV.

Las miniaturas se dibujaban a mano, una a una; si se hacían 200 libros, el miniaturista o iluminado debería hacer 200 dibujos. Esto cambió con la industrialización de los libros. Nos podemos imaginar todo lo que se perdió por el camino cuando la imprenta de Gutenberg comenzó a funcionar. Se podían hacer mayor número de copias a precios muy económicos ya que el tiempo empleado era mucho menor. Las miniaturas ya no se dibujaban una a una en cada libro, sino que se producían en serie. A Gutenberg le preocupaba que la imprenta hiciese que se perdiesen los hábitos de la escritura, por ello, su pretensión era que los nuevos libros pareciesen realizados a mano. Para ello utilizó una letra de estilo gótico que se asemejaba a la utilizada en la época, pero como sabemos por nuestra propia experiencia, esto no fue suficiente.

Pero volvamos a las miniaturas. Lo que intentaban los medievales era que sus dibujos se entendiesen, que fuesen simples pero concisos, que fueran fácilmente interpretables. Las imágenes debían aportar algo más que pura decoración. Las miniaturas aportaban más información, hacían al texto más comprensible. Esto es muy importante porque como ya hemos resaltado, la alfabetización en esta época era mínima, el acceso a la cultura estaba muy restringido.

Actualmente existe una concepción similiar sobre la imagen. Nos aporta más información e incluso, sólo una imagen ya puede ser noticia. Una imagen en sí misma, es o puede ser información.

3. La miniatura medieval en la península ibérica.


3.1 La Miniatura Románica


En España, no ha existido un gran número de estudiosos de la miniatura como el que ha tenido lugar en otros países europeos como Inglaterra o Francia. Durante un largo período lo que ha existido son estudiosos, analistas de libros que hacían una pequeña mención acerca de las miniaturas sólo cuando éstas existieran en su objeto de estudio.
Ha habido algunos estudiosos interesados por este arte en la península, pero ha sido el historiador Jesús Domínguez Bordona el que mayor repercusión ha tenido a lo largo de la historia al escribir su libro La miniatura española, en 1924, en el que se recoge una serie de miniaturas. Dicho libro fue publicado en Florencia y Barcelona. Años más tarde, en 1962, publicaría Los manuscritos con pinturas. En esta ocasión recogía manuscritos iluminados conservados en bibliotecas españolas.
Otro personaje digno de mención es Pere Bohigas, filólogo, archivador y bibliotecario cuya pasión lo llevó a buscar manuscritos catalanes en Inglaterra.
Escribió La ilustración y la decoración del libro manuscrito en cataluña, en él Bohigas intentó recopilar los manuscritos catalanes establecidos tanto en España como en diversas partes del mundo.

Centrándonos en el misterioso mundo de la miniatura medieval hispánica hay que recalcar que se trata de una serie de influencias de países como Francia en una primera corriente artística y, en segundo lugar, la vital presencia de Italia la cual se produce en Mallorca y Barcelona en el s.XIV hasta el s.XV.

Esto nos lleva a nombrar uno de los perídos más importante para el transcurso de este arte: el s.X. Digno de estudiar por la continuidad de la ilustración de los Beatos, pero no simplemente por esta razón, también por la existencia de un motivo estético como es el lenguaje empleado. Dicho lenguaje proporcionaba formas abstractas alejadas de la realidad, a su vez los colores aplicados eran planos provocando un gran impacto visual. La abstracción era consecuencia del arte musulmán proveniente de Al-Ándalus, donde se utiliza un lenguaje alejado por completo de la realidad.

En el Reino de León se produce una miniatura que evoluciona a medida que transcurre el tiempo. En ella se implantan nuevos motivos visuales como motivos insulares. Esta miniatura la cual nace en León generó un lenguaje propio alejado de lo musulmán.
Con la corriente francesa, propulsora de la miniatura hispánica, como hemos comentado anteriormente, la miniatura queda realzada y desde ese instante la miniatura de todos los reinos quedan perfectamente integrados en las corrientes generales.
Más adelante, en el s.XIII, sufre una transformación de forma progresiva ya que los monasterios, hasta el momento principal figura representativa del arte de los libros iluminados siendo los propios monjes sus autores, dejaron de tener importancia como centros de espiritualidad o como centros culturales con la aparición de un grupo de artistas que se van consolidando como pintores, escultores, asentándose de este modo en las ciudades. Cada vez más serán los mismos clientes los que demanden obras de temas literarios, históricos, quedando así los manuscritos religiosos de uso íntimo y particular.
En los reinos peninsulares, esta situación no tenía un papel especialmente importante. Fueron Francia, Italia e Inglaterra los países que aprovechan dichos cambios, logrando así producir códices cada vez más espléndidos. Será a partir de 1220 cuando la miniatura hispánica se recupere poco a poco en lugares concretos, un ejemplo claro de ello es Cataluña, la cual es de una calidad inferior a la del arte parisino.
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La Cántiga El Rico del Escorial


En Castilla y León con Alfonso Xen el trono, los talleres de miniaturistas creados por éste desprendían de los modelos franceses, cuya visión era de lo más simple, hasta que se puso de manifiesto que la realidad era mucho más compleja que lo que estas obras pretendían representar. De igual forma se intentó encontrar similitudes con elementos musulmanes, siendo un ejemplo espléndido el de La Cántiga El Rico de El Escorial, donde podemos observar a una mujer cuya forma para dar a luz no es precedente del arte cristiano, sino de los manuscritos musulmanes. Otro elemento digno de analizar en esta obra es que se trata de una mujer judía, gruesa y corpulenta la cual se asemeja a las mujeres características del arte musulmán de esta época. Así pues, se puede deducir que en el equipo de artistas formados por el Rey se encontraban musulmanes ilustrados.
La voluntad de Alfonso X fue correctamente dirigida, provocando un resurgimiento del arte de iluminar castellano, dando lugar a un nuevo estilo alfonsí, el cual se dejó influir por lo musulmán.

3.2 La Miniatura Gótica


El estilo románico se alargó hasta el siglo XIII, apreciándose su arte sobre tabla y en manuscitos a pesar de que ya se trataba de un época donde se empezaba a apreciar un nuevo estilo,el gótico.
La corriente del estilo románico tuvo tanta importancia hasta esta época debido al interés de un grupo de artesanos formados en este estilo que hicieron todo lo posible para que perdurara el máximo tiempo posible y también debido al tiempo que la sociedad necesitó para asimilar la llegada de una nueva corriente.

Durante el transcurso de este siglo, llegaron a Cataluña diversos manuscritos procedentes de Italia y Francia en los que se podía apreciar la aplicación de este nuevo estilo. Mientras, en Cataluña, las primeras representaciones pictóricas que se pueden considerar góticas tuvieron ciertas características propias del estilo románico.


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Sacramentario de los Templarios
Establecer cuál fue la primera obra capaz de considerarse del estilo gótico en Cataluña no es nada fácil, ya que la gran mayoría no están fechadas adecuadamente. Pero podemos considerar Sacramentario de los Templarios, un posible ejemplo. Se trata de una obra de mediados del siglo XIII, aunque en un principio se la consideró una transición del estilo románico al gótico. Se consiguió reconocer que se trataba de una obra totalmente gótica, teniendo en cuenta su compisición y la técnica. Guarda ciertas similitudes con la miniatura inglesa, ya que se puede apreciar en ella una apariencia monumental típica de la inglesa, aunque también existe ciertas diferencias, como que en la obra catalana se aplican colores más intensos y con una textura más espesa.

Otra de las primeras obras de estilo gótico procedentes de Cataluña es la Biblia de Vic. A su vez podemos decir que estamos ante la primera Biblia realizada en Cataluña por un artífice foráneo francés.
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Detalle de la "Biblia de Vic"
Las Biblias de origen catalán se produjeron aproximadamente en el tercer o cuarto del siglo XIII. Tras la llegada imparable de códices franceses desde 1250 y un paréntesis temporal, los artistas locales comenzaron a elaborar sus propios códices, lo que provocó una innecesaria importación de códices bíblicos franceses.

La pervivencia del estilo románico ya avanzado el siglo XIII, simultánea a la aparación del estilo gótico y la propuesta de pinturas góticas de producción local en el último cuarto del siglo XIII, son componentes que a parte de afectar a la miniatura también aluden a las artes del color de Cataluña.

En 1275, la situación que coexiste en Cataluña es la existencia de pintores románicos autóctonos, la cooperación de artistas procendentes de París o artistas locales influidos por el modelo parisino y la tendencia de una tercera proposición del norte de Francia y foránea a París, caracterizada por el desarrollo de su marginalia.


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Biblia de Scala Dei
En el mismo siglo, en Cataluña también se produjo la colaboración de artistas seguidores del modelo francés y a su vez los seguidores del modelo intaliano. Una obra elaborada por miniaturisas pertenecientes a estos dos estilos es la "Biblia de Scala Dei". Debemos decir que el artista del modelo francés era más hábil que el otro y resultaba mucho más atractivo por el desarrollo de marginalia. El otro miniaturista es de calidad reducida y su trabajo se centra en los cuadernillos finales del códice. También es cierto que este tipo de colaboración entre artífices con estilos tan diferentes produjo el abadono de los miniaturistas franceses.Pero estas colaboraciones no sólo tuvieron lugar en Cataluña, sucedió lo mismo en Bolonia tras la llegada de artistas parisinos.

A comienzos del siglo XIV, se produjo una gran diversidad estilística, ya que convivían los modelos pictóricos desarrollados entre 1275-1300, adapatados a las nuevas propuestas de comienzos de ese mismo siglo, inglesas, del reino de Francia o de Italia, Provenza y del reino de Mallorca.

También en el segundo cuarto del siglo XIV se produjo la llegada de códices jurídicos tolosanos y miniaturistas de esta procedencia se asentaron en Cataluña. Esto se produjo al mismo tiempo que los estudios jurídicos en Tolouse conseguían gran relevancia. Lo más posible es que maestros formados en Tolouse y algunos miniaturistas tolosanos se trasladaran al Estudio General de Lérida.

Los códices catalanes, en torno a 1350, demuestran que los modelos tolosanos supusieron una opción más a tener en cuenta en el estudio de los códices jurídicos catalanes del segundo y tercer cuarto de siglo XIV.

También es de vital importancia mencionar algunos códices hebreos de factura catalana. Los manuscritos hebreos que se produjeron en occidente tuvieron la misma factura que los códices occidentales, aunque las diferencias se acentúan cuando se analiza su entorno profesional y social, debido a un constante prejuicio contra el oficio del pintor.Algunos códices hebreos realizados por miniaturistas hebreos contienen un repertorio figurativo limitado por su tradición anicónica.

Cataluña fue una tierra afiliada a los modelos pictóricos foráneos, fueran ingleses, italinos o incluso franceses,desde mediados del siglo XIII a mediados del siglo XIV. La diversidad de fuentes pictóricas que se evidencia en los manuscritos con pituras que conocemos ha fijado la atención de los estudiosos en aspectos estilísticos en un intento de establecer agrupaciones de manuscritos y fijar su cronología. Entre las investigaciones realizadas en los últiimos años cabe mencionar la desvinculación de algunos códices a la ciudad de Barcelona al argumentar su relación con la producción libraria al entorno del Estudio General de Lérida desde 1300. Otra investigación aborda las relaciones e intercambios entre la pintura catalana y la del Reino de Mallorca.

4. Corrientes y principales autores en Europa.


Estas representaciones artísticas en el contexto geográfico de Europa presentan sus mayores exponentes en artistas franceses y flamencos. Figuras como Jean de Poucelle, Jaquemart de Hesdin o los hermanos Limbourg son figuras clave y de ellos obtenemos los principales ejemplos de este arte.

4.1 Jean Poucelle


(?-París,1334)
Pintor, miniaturista y orfebre, aunque esto último en menor medida.
Francés, trabajó en París durante los primeros años del siglo XIV dirigiéndo, además, un importante taller miniaturista. Se le considera uno de los impulsores del gótico internacional. Para aprender nuevas técnicas viajó por Europa, entre otros, por Italia y Bélgica.

En sus obras se refleja la influencia que la arquitectura de Giotto y Duccio causó a Poucelle. La suavidad en el uso del color y el gran detalle de sus obras son sus características más notorias así como la representación de escenas de la vida cotidiana en sus obras.

Entre sus obras más importantes, se encuentran El brevario de Belleville (1323-1326) y El libro de las Horas (1325-1328).
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Jaquemart de Hesdin "Trés riches heures de Duc de Berry"

4.2 Jaquemart de Hesdin


(finales del XIV-1411)
Iluminador franco-flamenco, fue un iluminador representativo del gótico internacional.

La influencia de la pintura de Siena le llevó a una gran representación de interiores arquitectónicos, dando a las figuras representadas en sus manuscritos, un escenario creíble. A través del estudio del trabajo de Poucelle y de otros pintores italianos, desarrolló un gran realismo, característico de los pintores Holandeses de su tiempo.

Trabajó para el Duque de Berry, para quién ilustró parcialmente Las grandes horas, Las pequeñas horas y Las muy bellas horas.


4.3 Hermanos Limbourg


Herman, Paul y Johan, conocidos como los hermanos Limbourg, nacieron entre 1385 y 1388 en Flandes. Vivieron en la ciudad de Nimega junto a sus padres y sus otros tres herma
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Hermanos Limbourg, "Trés riches heures du Duc de Berry"
nos. Se formaron en París. En 1398 su padre falleció por lo que su madre envió a Herman y a Johan a formarse a cargo de un orfebre de la capital francesa. Desarrollaron su actividad artística a finales del siglo XIV y principios del siglo XV.
En 1402 entraron a trabajar para Felipe "El Atrevido" para iluminar la Biblia que, posteriormente, se conocerá como La Biblia de París.
En 1411 pasan a trabajar para el Duque de Berry para terminar la iluminación de El Libro de las Horas. Dicha obra, conocida como "Belle Herures du Duc de Berry" la comenzó Jean Noir, discípulo de Poucelle. Posteriormente la continuó Jacquement de Hesdin y la terminaron los hermanos Limbourg. Después, el mismo Duque de Berry les encargó iluminar su obra maestra: Trés riches heures du Duc de Berry. Es una de las obras más valiosas de la historia del arte y un ejemplo para las siguientes generaciones de artistas aunque permaneciera oculta a manos privadas hasta el siglo XIX. Los hermanos Limbourg no la terminaron puesto que en 1416 los tres murieron por la peste.

Aunque pertenecen a la tradición gótica del norte de Europa, presentan fuertes rasgos italianos, adoptando las tendencias naturalistas del momento. Artistas como Jacquemart de Hesdin o los paisajes italianos de Ambrogio Lorenzetti fueron sus principales influencias artísticas.

4.4 Ejemplos en España


Los ejemplos que aparecen en España son siempre en círculos eclesiásticos como la Biblia de Ripoll, la de San Pedro de Roda y la colección de códices de Alfonso X.

Ya en una etapa posterior, hacia el siglo XVI, encontramos grandes pintores que desarrollan su arte a través de retratos en miniatura, descendientes directos de las miniaturas iniciadas en la ilustración de libros. Aquí, además de franceses, encontramos a españoles e ingleses.


5. Análisis de ejemplos representativos.


5.1. OBRA: Los tres órdenes feudales. Autor desconocido - Baja Edad Media

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Los tres órdemes feudales. Autor desconocido. Baja Edad Media - Letra capitular (manuscrito)

Un caballero, un clérigo y un campesino ilustran esta miniatura medieval. Era típico hacer letras capitulares como esta en los manuscritos de la Baja Edad Media . La característica principal de las obras medievales tempranas son el tratamiento que el artísta hacía de los colores y las formas; alejándose de un análisis del natural, el arte Medieval aboga por un manejo de los volúmenes práctiamente nulo, una simplificación de la curva por la línea recta, el uso de los colores básicos, así como la ausencia de perspectiva y una clara adaptación al marco que obliga a los elementos que en las obra figuran incluso a deformarse para quedar sometidos a éste.

El artista del medievo era a menudo un artesano que realizaba su trabajo a cambio de un dinero para subsistir, la concepción del artista reconocido cambia, y es por esta razón por la que muchas de las obras de la Edad Media son "anónimas". Esta obra tiene una carga inteligible muy alta a pesar de la simplicidad de su esquema: tres personajes dentro de una letra "a" que a su vez queda sobreencuadrada por la forma cuadrangular; se representan claramente los tres estamentos de la época: los caballeros, la Iglesia y los campesinos. Esta jerarquización nos muestra una reflexión evidente sobre la sociedad del momento: campesinos que matenían a los señores y a la Iglesia en busca de una protección física y psicológica, un contrato firmado a la voluntad de Dios protector todopoderoso y, por otra parte, una apuesta por la seguridad que obtenían bajo las tierras que arrendaban a los señores.


5.2. OBRA: Hermanos de Limbrugo, Abril 1410 - Miniatura del libro Las muy ricas horas del conde de Berry; pintado para el duque de Berry; Museo Condé, Chantilly.


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Hermanos de Limbrugo, Abril 1410 - Miniatura del libro Las muy ricas horas del conde de Berry; pintado para el duque de Berry; Museo Condé, Chantilly.
La imagen de la derecha se corresponde con una obra medieval del libro miniado más importante que se editó en Estilo Gótico; el título del libro es "Las muy ricas horas del duque de Berry" del año 1410. Esta obra es de estilo gótico internacional, así llamado por la confluencia de obras con las mismas características en toda Europa en ese momento de la Historia del Arte. Así mismo, aunque la rigidez, el anti-naturalismo, el horror vacui (horror al vacío) y la extraña proporción entre los elementos de las obras medievales capitaneaban a favor de crear un arte para iletrados, podemos clasificar esta miniatura como una evolución dentro de la miniatura medieval; se aprecia un gran esfuerzo por parte del artista, que comenzaba una batalla por una observación mas aguda de la realidad y del mundo natural que le rodea. En la parte superior de la imagen vemos un calendario que nos indica que el mes en que se hizo la obra fue abril, era muy típico de la época hacer calendarios que ilustraran los momentos en que había que hacer oraciones o los signos del zodiaco que correspondieran a un mes en concreto, Las muy ricas horas del conde de Berry es un encargo de un calendario de oraciones astronómico. Común en esta época, tal como se refleja en la obra, era representar actos sociales, lúdicos, de caza o reunión, típicos de la nobleza.

Si nos fijamos bien nos damos cuenta de que los ropajes de los nobles, así como sus peinados, nos deleitan por la delicadeza con que han sido trabajados, aunque no deja de remitirse a la costumbre arcaica medieval, esto se detecta fundamentalmente en el castillo y en los jardines (que probablemente pertenecían al conde de Berry), así como en
la perspectiva depurada de la obra. Este pequeño triunfo de conseguir una profundidad de campo advierte el intento de observación del natural que aunque no se desplegó totalmente, anticiparía el arte de las siguientes etapas. Cuando hacemos referencia a esta etapa venidera hablamos del Renacimiento , donde se precisó de una técnica exquisita apoyada en la investigación y análisis profundo de la realidad, con grandes descubrimientos como el de la perspectiva. Comienzan a cobrar importancia otros temas, aparte del religioso, aunque hay algo muy medievo que se sigue representando en esta obra madura, y es la manera esquemática de converger los elementos de la imagen, cada uno de ellos ocupa un lugar y una función, la simplificación del paisaje en favor de la fácil interpretación, es decir, el sacrificio de la belleza del natural en favor de una obra de fácil lectura. Esta característica pone de manifiesto esta etapa "mediana" entre el mundo clásico y el Renacimiento, para algunos historiadores del Arte, un letargo innecesario y para otros una etapa de profunda reflexión humana.



6. Influencias y repercusiones.


6.1. El arte del Islam.


Las primeras miniaturas aparecieron en el Libro de los Muertos durante el Imperio Nuevo en Egipto. Estas miniaturas representaban imágenes tanto mítológicas como del juicio de Osiris.

A partir del siglo IV, los rollos son sustituidos por los códices. Esta sustitución facilitaba la búsqueda de pasajes y además ayudaba a la conservación de las miniaturas, ya que en los rollos éstas podían agrietarse.

Las miniaturas cobraron importancia durante los siglos XI-XV. Durante el califato, en la época de la dinastía turca de los selyuquíes, destaca la cerámica pintada que se conoce como labaki, pero sobre todo la cerámica minai, en la que las pinturas podían contar hasta con siete colores. Esta decoración recordaba al arte de la miniatura y aunque no se conservan obras literarias de esta época porque fueron destruidas por los mongoles, al ver el estilo de la cerámica nos podemos hacer una idea de cómo eran las obras de entonces.

Más tarde apareció la dinastía de los zanquíes, originada por Zanqi, hijo del gobernador de Alepo. Durante su gobierno y el de su hijo Nur al-Din se unificaría el fragmentado territorio sirio. En 1171, Salah al-Din, el famoso saladino de las crónicas cristianas, fundaba la nueva dinastía, los Ayyubíes, tras conquistar el Egipto fatimí, restableciendo la obediencia nominal al califa de Bagdad. Es durante estos gobiernos cuando se da un florecimiento de la ilustración de libros, entre los que
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Detalle de Kalila e Dimna
figuran los dos más populares de la Edad Media: Kalila e Dimna, versión árabe de fábulas de animales de origen hindú, y las Sesiones de Hariri o Maqamat, que narra la sociedad de su tiempo mediante las aventuras de un pícaro.

El Imperio Safawí (ss. XVI-XVIII) es heredero de la tradición timurí. Se caracterizan por sus artes suntuarias, quizás porque se encontraban en situación bélica. En su producción textil se aprecia una gran influencia de la miniatura. Hay dos esquemas que siguen los tapices: en uno de ellos existe un motivo central y en el otro los motivos se repiten. En cuanto a la miniatura, sobresalen dos personalidades: Behzad y Reza-i-Abbasi, cuyas obras y firmas se han copiado continuamente. Behzad se caracterizaba por un estilo más libre, naturalista y expresivo, mientras que Reza-i-Abbasi acusaba un cierto manierismo, siendo, sin embargo, el gran maestro del dibujo y colorido refinado. con Behzad aparecen las escenas de género, paisajes y retratos, unidos a las típicas de corte, caza, guerra y fiestas de recepción. Durante el siglo XVII se comienza a percibir la influencia europea proveniente, sobre todo, de Holanda e Italia. La extremada pasión por el arte occidental resultó desfavorable para la naturaleza y técnica de la pintura persa.

6.2. El arte Prerrománico.


Las miniaturas se pueden estudiar sin problemas debido a la conservación de ejemplares de una gran calidad, obras de los mejores artistas de la época.

Los códices se convirtieron en objetos de lujo que debían acabarse con hermosas ilustraciones. El emperador y su familia, los obispos, los grandes del imperio en general tenían sus propios centros de producción para estas obras. Es entonces cuando empiezan a crearse los talleres dedicados a la elaboración de estas obras. Carlomagno y Ludovico Pío mantenían talleres que producían obras para ellos, como pueden ser el Evangelio Godescalco o los Evangelios de la Coronación, ambos realizados para Carlomagno. En San Martín de Tours consiguieron un gran dominio en la ilustración, utilizado en una edición de la Biblia. Se creó un estilo iconográfico que tendrá una gran repercusión en las obras del Románico y Gótico.

En el Medievo sobresalen las letras historiadas. Serán los carolingios quienes hagan de estas creaciones grandes obras de arte, cuyos precedentes se pueden apreciar en un ejemplar de las Geórgicas de la segunda mitad del siglo IV y en las miniaturas insulares de las que se conservan unas sesenta iniciales ornamentadas con lacerías y temas geométricos. Las grandes letras capitales adquieren entidad propia, transmitiendo al lector un mensaje profundo; ya no tienen únicamente un sentido oranmental. Tienen una apariencia de espontaneidad, con una composición ingeniosa, que las convierte en obras de arte equiparables a los logotipos de la publicidad actual.

Además, los carolingios utilizaron la secuencia narrativa como se utilizan actualmente en los cómics, como se puede apreciar en la Biblia Moûtier-Grand-Val donde se pueden ver escenas del Génesis.

Las miniaturas de esta época se caracterizan por su gran originalidad, aunque no siguen las fuentes de inspiración anteriores commo son la tradición carolingia, la influencia bizantina y el estilo francosajón. El Maestro del Registrum Gregorii es uno de los ejemplos de artista que supo crear, partiendo de modelos carolingios, increíbles imágenes imperiales de gran efecto.

La historiografía de este período hace notar la influencia bizantina; no obstante, no se puede llegar a afirmar si se trata de una supervivencia directa o de un influjo indirecto. Por otra parte, el estilo francosajón, con sus increíbles formas abstractas cuya única función era la ornamental, que había conseguido sobrevivir al intento de restauración naturalista de los carolingios, se convertirá a partir de ahora en uno de los protagonistas fundamentales de la ilustración.

Entrado el nuevo siglo, debemos diferenciar el arte miniaturista de la Hispania occidental con el arte insular.

La Hispania occidental del siglo X se caracteriza por la repoblación de todos los núcleos cristianos. Durante esta época, el Apocalipsis era una lectura casi obligatoria. Debido a su difícil comprensión se acompañaban los textos con comentarios que la explicasen. Un monje llamado Beato, en el siglo VIII, redactó unos comentarios que tuvieron tanto éxito que el libro acabó llamándose "beato" en honor a su nombre. Actualmente, hay unos treinta beatos de los cuales los más antiguos y numerosos datan del siglo X, aunque se siguieron reproduciendo durante el período románico. Estas iluminaciones se caracterizan por el empleo de colores brillantes, gracias a los cuales estas miniaturas son inconfundibles. La miniatura hispana de esta época tiene su origen en las obras hispanogodas con cierta influencia de la iconografía islámica y de la miniatura carolingia.

Por otra parte, el arte insular está influido por la imposición de los soberanos de Wessex sobre todos los príncipes de las Islas Británicas y Dinamarca. Por este motivo, el arte se relaciona con la reforma benedictina. La miniatura es de origen monástico y áulico (relativo a la corte o al palacio). La iconografía está altamente influida por la política y por la religión. La miniatura inglesa se va a caracterizar por los motivos ornamentales y por la personalidad del dibujo. En los Poemas de Caedmon podemos apreciar el carácter sugeridor de la imagen por encima del carácter definidor.


7. Bibliografía.


//Editorial Alenarte, Revista Cultural y Artística//
Historia del Arte: E. Barnechea / J. Haro, Editorial Vicens Vivens, 1993
Historia de la Cultura y de las Ciencias: Enciclopedia VOX, 1994
La Historia del Arte de Gombrich, Ernst H. (16ª ed.) / Phaidon Press Limited 2008
La Miniatura Medieval en la Península Ibérica, Joaquín Yarza, Editorial Nausícaä, 2007

8. Enlaces.


www.laenciclopedia.com
http://www.arteguias.com
www.artehistoria.es
http://es.wikipedia.org/wiki/Pintura_g%C3%B3tica